Por qué soy docente

No soy docente porque me gusta enseñar, soy docente porque me gusta aprender. Cada día es más lo que aprendo que lo enseño, cada día es más lo que me llevo a casa que lo que dejo en la escuela, y eso que dejo mi corazón y mi alma.
No soy docente porque me gusta trabajar con jóvenes, soy docente porque me gusta sentirme joven. Cada día los alumnos me contagian su vitalidad, sus ideas “locas”, sus ilusiones y sueños, sus enfados y decepciones y, en resumen, sus ganas de vivir.
No soy docente porque en el colegio me sienta seguro, soy docente porque en el colegio se me rompen los esquemas día a día. Cada día es diferente, y cada clase, y cada recreo, y cada alumno. Cada día es un reto para el que no valen soluciones prediseñadas, ni soluciones de manual, sino soluciones inventadas y creadas para cada situación.

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