Acciones de mejora para la dimensión pedagógica

 Continuamos con la elaboración del plan TIC del centro. Desde el Equipo Directivo analizamos los informes que proporciona la herramienta SELFIE y seleccionamos aquellos indicadores que peor resultado han obtenido. Tratamos de mejorarlos con la siguiente propuesta:

Acciones de mejora para la dimensión organizativa

El análisis del informe SELFIE lo realizamos entre el director del colegio, un profesor y yo. El informe es  muy claro y con mucha información por lo que no es difícil sacar conclusiones, pero contar con distintas interpretaciones ayuda a tener una visión más real de la situación en el centro.
La verdad es que con bastantes las áreas que requieren una actuación urgente, pero de todas ellas resaltamos la D: Desarrollo profesional continuo y la F: Pedagogía: implementación en el aula.
La selección de objetivos y acciones para el plan se ven en el siguiente documento.
 

Reflexión sobre el informe SELFIE

En primer lugar decir que el uso de la herramiente SELFIE para el autodiagnóstico de los centros en relación con la competencia digital me ha sorprendido por la radiografía que hace de la situación en el centro, por la accesibilidad y facilidad de uso y por la calidad del informe. Nuestro centro es un colegio pequeño y, aunque la muestra tomada para hacer el estudio es muy grande (100% en directivos y profesores), , las medias que calcula la herramienta no refleja exactamente la realidad. Por ejemplo, en la pregunta que hace referencia a si se aprende a crear contenidos digitales, la media es la misma para los alumnos y directivos, pero la dispersión de opiniones no es la misma.
Lo mismo ocurre cuando hablamos de proyectos interdisciplinares:
Un aspecto a resaltar es la diferencia que se aprecia entre la opinión del equipo directivo y los profesores. Unas veces responde a que la perspectiva no es la misma para unos que para otros. Así, cuando nos referimos a los factores que limitan el uso de la tecnología, los directores destacan los fondos económicos mientras que para los profesores los más significativos son la falta de tiempo y equipos insuficientes.
Otras veces responde a que la percepción de la realidad también es diferente, como en el caso de la evaluación con tecnología digital.
El primer paso para encarar la tarea de definir un plan TIC va a ser reflexionar sobre la situación real del centro, aclarando conceptos y unificando criterios, porque es significativa la disparidad de opiniones ante conceptos que deberían estar claros para todos, como si el centro cuenta o no con una estrategia digital.
También se percibe que resulta apremiente aumentar la competencia digital, tanto de profesores como de alumnos, para que la integración de la tecnología en los procesos de enseñanza aprendizaje sea una realidad incrementando el tiempo de uso de la tecnología en el desarrollo de las clases, la edición y creación de recursos digitales, la cooperación entre profesores y alumnos, la evaluación formativa, la comunicación, etc.

Primer contacto con SELFIE

Este es el portafolios que voy a utilizar para recoger las evidencias de aprendizaje de este nuevo MOOC en el que me he embarcado. En nuestro centro tenemos la necesidad imperiosa de diseñar un plan TIC que nos sirva de guía para avanzar en la implementación de las tecnologías en el proceso de enseñanaza apfendizaje. Un plan que sea claro, práctico y eficaz y espero terminar con las ideas claras para poder hacerlo. El punto de partida es hacer el diagnóstico inicial de nuestra situación actual, y para ello, la herramienta SELFIE puede ser muy adecuada. Pasar cuestionarios de evaluación a directivos, profesores y alumnos nos dará un a visión integral del centro, aunque echo en falta la opinión de las familias, sobre todo para conocer su situación ante las posibilidades de uso y manejo de dispositivos, conexión, etc. Todavía no puedo acceder a los informes porque sigue en proceso, pero me falta completar la participación de los profesores, tal vez porque fui muy ambicioso y pedí la colaboración del todo el profesorado.

¿Quién soy?

Siempre me he cuestionado si mi forma de trabajar en clase era la que más les convenía a los alumnos. Desde que empecé  a enseñar, y de eso hace ya mucho, tenía la sensación de que se debía poder hacer mucho mejor si se dejaban atrás los métodos tradicionales y se buscaban otras alternativas. Comencé por llevar las clases al laboratorio y al patio, las transparencias de acetato y los vídeos fueron mis aliados y las clases eran un poco más amenas, pero … era yo el actor principal y mis alumnos eran los que me sufrían. Enseguida me dí cuenta que el eslabón más débil de esta cadena de la innovación educativa era yo: me podía defender con mi formación como especialista en Biología pero era un analfabeto en formación didáctica y pedagógica.
Primero fue una sensación de vértigo y de angustia seguida de una reacción de parálisis. No sabía como reconvertir la situación. Entonces vinieron en mi socorro la UNED y los CAP y empezó una carrera por aprender, primero las teorías pedagógicas y, luego, la acción en el aula.  Casi sin darme cuenta en mis clases se empezaron a hacer cosas distintas y los alumnos participaban de forma diferente. Investigación acción lo llamaban.
Poco a poco las TIC iban cobrando protagonismo en la sociedad y querían tenerlo en la escuela. Pero se encontraban con el muro infranqueable de la tradición, la falta de formación de los docentes y el miedo a salir de nuestra zona de confort. Comenzaba así otra carrera paralela a la anterior para salir del analfabetismo tecnológico.
Entre carrera y carrera, entre reforma educativa y reforma educativa, entre competencias básicas y competencias clave seguía madurando como aprendiz y como docente. Surgieron nuevos conceptos (palabros los llamarían algunos): ABP, inteligencias múltiples, trabajo colaborativo, educación emocional, flippedClassroom, educación expandida, metodologías activas, aprendizaje STEAM, BYOD, etc. y todos ellos chocaron con algo tan elemental que decirlo me sonroja: la evaluación.
El inicio del camino estaba en la evaluación y había estando vagando por senderos que la rodeaban pero que no conducían a la innovación si no era atravesándola. Otra carrera. Portafolios, rúbricas, dianas, listas de observación, pruebas escritas y orales,…
Y en esas estamos. Pero ya no soy el profe que hace cosas raras en clase porque ya hay otros que también las hacen, Ya no estoy solo en el camino y espero que, ahora sí, estemos en la línea de salida de la carrera por la innovación. En la carrera buena.

Por qué soy docente

No soy docente porque me gusta enseñar, soy docente porque me gusta aprender. Cada día es más lo que aprendo que lo enseño, cada día es más lo que me llevo a casa que lo que dejo en la escuela, y eso que dejo mi corazón y mi alma.
No soy docente porque me gusta trabajar con jóvenes, soy docente porque me gusta sentirme joven. Cada día los alumnos me contagian su vitalidad, sus ideas “locas”, sus ilusiones y sueños, sus enfados y decepciones y, en resumen, sus ganas de vivir.
No soy docente porque en el colegio me sienta seguro, soy docente porque en el colegio se me rompen los esquemas día a día. Cada día es diferente, y cada clase, y cada recreo, y cada alumno. Cada día es un reto para el que no valen soluciones prediseñadas, ni soluciones de manual, sino soluciones inventadas y creadas para cada situación.